Hoy lo tenemos más fácil que nuestros sublimes antepasados. Desde que en el siglo XIX llegara con la facilidad el agua a muchas de nuestras ciudades, el baño no sólo es sinónimo de limpieza sino, también, de placer. Si la ducha lo sustituye es casi siempre por las prisas y el ritmo frenético que nos invade y no por la tonacidad. El baño puede ser tónico o relajante: la diferencia fundamental está en la temperatura del agua. Si está muy caliente o muy fresca por debajo de los 35° C, el efecto es excitante; mientras que si lo tomas a una temperatura análoga a la del cuerpo, es sedante. Y otro dato importante a tener en cuenta, dirigido sobre todo a los que derrochan una voluntad espartana: un baño frío y rápido – no aguantar más de un minuto – es la fórmula ideal contra capilares rotos, varices y otros problemas o enfermedades de tipo circulatorio.

Aceites esenciales: el eucaliptus es estimulante, la manzanilla combate el estrés y el romero los dolores musculares, la bergamota reanima, la lavanda, el neroli y la rosa son relajantes y calmantes, el geranio cicatriza y el ylang ylang estimula el crecimiento sano del cabello.
Baño √ :
A 38° grados:
• Es muy relajante
• Calma el estrés
• Combate calambres
• Alivia los dolores musculares
Con esencias √ :
• Es bacterizida
• Antiséptico
• Cicatrizante
• Regenerante
Ducha √ :
Fría y rápida:
• Mejora las varices
• Tonifica tejidos
• Aplaca nervios
• Controla la agresividad
• Estimula la tensión nerviosa (alternando el agua fría y el agua caliente).

